Levantar la cortina
(Roberto Juarroz)
Levantar la cortina
y confirmar cada tanto
nuestra mirada hacia el mundo.
Volver a observar
a quienes duermen caminando,
a quienes llevan la cabeza
debajo de los pies,
a quienes tienen la mirada
solamente pintada,
a quienes arrancan de los árboles
los frutos ya envasados,
a quienes envuelven su voz
con pañales de cifras
o con las vendas en jirones
de los poderes deshilachados,
a quienes creen que van hacia adelante
mientras en cambio retroceden,
a quienes arrastran sus pasos
como orugas sonambulas,
a quienes se descuelgan
como fatigados trapecistas
sobre el colchon o la red
de los amores bobos.
Y desviar despues los ojos
hacia las suturas y los cables,
enterrados o aereos,
que conectan o empalman
la coreografia sin adjetivos
y hasta quiza sin sujeto
de la danza de las inexistencias,
el olvido del mar,
la perdida de identidad del fuego,
la parcelacion demacrada de la tierra y el hombre,
los gestos siniestros de las multitudes,
la simiesca vejez de los niños,
los decorados cochambrosos
y extravagantemente funerarios
de esta abulica fiesta
entre relampagos artificiales.
Y variar entonces el angulo
hasta encontrar en las amuebladas esquinas
a aquellos que han resuelto sentarse,
porque por fin han comprendido,
tardiamente como en toda comprension
y cuando ya no queda tiempo,
como siempre,
que el unico exorcismo
que nos permite estar en el mundo
es estar en el mundo
pero pisar afuera.
Porque el enigma de la ley prescribe
que la razon de un mundo
solo se encuentra en otro mundo,
que emana de los pasos perdidos del primero
como una plataforma para andar sobre el vacio.
Y despues de observar nuevamente estas cosas,
conviene bajar de nuevo la cortina.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada